Comer en familia, clave para instaurar hábitos saludables
DM | 25/11/2014 | comentarios (0)
Comer en familia, clave para instaurar hábitos saludables

El estudio analizó qué sucede alrededor de la comida, dando una visión general del comportamiento de las familias.

La Fundación THAO y el Instituto DKV de la Vida Saludable han realizado el I Estudio del ambiente durante la hora de la comida en la infancia, una investigación pionera en España, para estudiar las interacciones y examinar la dinámica familiar en las comidas, recogiendo las estrategias para influir en la comida de los hijos, el uso relativo de cada estrategia y la respuesta de los niños.

Para el estudio se utilizó una metodología cualitativa basada en una técnica observacional, aplicada a casi medio centenar de familias con hijos de entre 3 y 7 años. El estudio analizó qué sucede alrededor de la comida, dando una visión general del comportamiento de las familias.

La mitad de las comidas y cenas transcurrieron entre 20 y 35 minutos, y las familias les dedicaron de 35 a 60 minutos. Una mayor duración suele corresponder a familias con una mayor interacción con los hijos.Por debajo de los 20 minutos (unas 7 familias) se relaciona con niños que comen sólo en presencia de uno de los padres y las intervenciones se centran en el comportamiento de comer en sí, y a menudo también en los modales.

El estudio se subdivide en Modelo de situación de dinámica conversacional y Modelo de situación de dinámica centrada en el acto de comer. En el primero, en el que se incorpora el gusto por comer y probar alimentos, el ambiente es más satisfactorio y los padres utilizan menos estrategias y más concretas. Comer en familia, con tiempo, compartiendo experiencias, ofrece la posibilidad de que el niño esté atento a sus gustos y experiencias, y crea un ambiente familiar agradable y positivo.

Si la dinámica se centra en comer, a menudo con juguetes o viendo la televisión, aumenta la dispersión del niño, los padres usan estrategias sin éxito y el ambiente familiar es más tenso. Las posibilidades de aprendizaje de sabores y texturas y la toma de consciencia de las sensaciones de hambre y saciedad se diluyen.

En el comportamiento infantil aparecen dos actitudes básicas: la distracción y la lentitud. Los pequeños necesitan su tiempo para comer y que se respete su propio ritmo, como condición básica para que la comida represente un aprendizaje positivo, sensorial y, sobre todo, relacional.

Fuente Diario Médico.


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